Pero para alguien que está atravesando un proceso de recuperación de adicciones especialmente tras una recaída, los chiringuitos pueden convertirse en un entorno lleno de riesgos.
El alcohol circula con normalidad, la música invita al desmadre, y frases como “estamos de vacaciones” o “por una no pasa nada” pueden sentirse como una amenaza silenciosa a tu proceso.
Si estás en esta situación o te preocupa enfrentarte a ella, este blog es para ti.
1. Reconoce el entorno por lo que es: un posible desencadenante
Los chiringuitos no son el enemigo, pero sí pueden ser lugares repletos de estímulos que activan viejos patrones:
No hace falta demonizarlos, pero sí mirarlos con honestidad y con las gafas de tu proceso actual. Esa consciencia ya es una forma de protegerte.
2. Antes de ir: prepárate emocionalmente
Si decides ir (porque te apetece compartir con amigos, familia o pareja), no vayas a lo loco. Hazte estas preguntas antes:
3. Practica el “no” sin sentirte culpable
Una parte importante del proceso es aprender a decir “no” de forma firme pero tranquila. Aquí tienes algunas frases útiles:
No tienes que dar explicaciones extensas. A veces, menos es más.
4. Lleva tu alternativa
Tener una bebida en la mano ayuda a evitar que te estén ofreciendo constantemente. Puedes llevar tu propia bebida o pedir algo que te guste: agua con hielo y limón, kombucha, un refresco, un zumo…
Eso sí, no caigas en el consumo de bebidas sin alcohol que imitan al alcohol, porque pueden disparar viejas asociaciones mentales incluso aunque no tengan sustancia.
5. Ve acompañado de alguien que te entienda
Si sabes que es un ambiente que puede removerte, no vayas solo/a. Busca una persona de confianza que entienda tu proceso, que esté pendiente si lo necesitas y que te ayude a marcharte si llega el momento.
Pedir ayuda no es un signo de debilidad. Es un acto de responsabilidad contigo mismo.
6. Ponte un límite de tiempo
No hace falta quedarse hasta el cierre. Puedes disfrutar un rato, socializar, y luego irte cuando notes que empiezas a sentirte incómodo/a o agotado/a.
No estás fallando a nadie por irte. Estás eligiendo cuidarte.
7. Planifica una salida emocional para después
Estar en un ambiente tan cargado puede dejarte revuelto/a, incluso aunque no pase “nada”. Prepara algo que te ayude a reconectar contigo:
8. Y si decides no ir… también está bien
No ir es una opción perfectamente válida. No tienes que justificarte. Estás haciendo algo muy valioso: respetar tus tiempos y priorizar tu recuperación.
Habrá otros veranos, otros momentos, otros entornos. Ahora, lo que toca, es cuidarte.
En resumen:
Sobrevivir a los chiringuitos de playa no va de tener fuerza de voluntad, sino de prepararte, escucharte y rodearte bien.
No se trata de evitar vivir, sino de vivir con consciencia y con herramientas nuevas.
📍¿Estás en una etapa vulnerable de tu proceso?
En nuestro centro acompañamos a personas que están recuperando su vida paso a paso. Sabemos que salir en verano puede ser complicado, y estamos aquí para ayudarte a encontrar tu forma de disfrutar sin ponerte en riesgo.
C/ Teruel 5-C. 28411, Moralzarzal
Diseño y desarrollo: Lacasti Estudio